Batu Caves en Kuala Lumpur
Un selfie para entrar en calor. El dios Murugan nos guarda las espaldas...a ver quien se atreve

Creo que cuando escribo un post de Yakarta, tengo una mínima competencia con este destino (en el país de los ciegos, el tuerto...). Solo algún que otro perdido que ha hecho escala una tarde o un día, en la capital de Indonesia para seguir viaje a Kalimantan, Sulawesi, Bali o Yogyakarta. El caso es que además, con solo ese tiempo, ya se siente con suficientes conocimientos como para hablar y escribir, de si Yakarta está bien o Yakarta está mal, si hay algo o no hay nada. Pero bueno, esto es otra historia. 

Quería decir, que con Batu Caves lo tengo más crudo. Solo poner el nombre en San Google, salen tropecientas mil blogs y webs con post que hablan de este lugar, pero bueno, vamos a por los "tropecientos mil + 1".

Cada año que vamos a Jakarta para media docena de meses (más o menos), hacemos alguna escapada por los alrededores. Algunas veces a Bangkok y Puket, otras a Bali o Yogyakarta, también y a menudo a Singapur. Esta vez tenía ganas de ir a Manila, sobre todo para encontrarme con algún superviviente del Jai Alai de esa ciudad. Unas cuantas horas (más) de avión y un billete un poco más caro, nos hizo rechazar (de momento) esa opción y preferir ir a Kuala Lumpur por primera vez.

Estando en la capital de Malasia, lo lógico es ir a ver Batu Caves que como digo en el título de este post es, la joya de la corona de este país. Por cierto, un nombre curioso éste, "Batu" en el idioma malayo quiere decir "piedra", igual que en indonesio ¿y Caves? Si no me equivoco es una palabra inglesa que quiere decir "Cuevas". Por lo  que no entiendo que el nombre esté en malayo e inglés y no se llaman Gua Batu (en malayo, Cueva de Piedra o Cueva en la Piedra). Vamos a dejarlo porque vaya rollo que os estoy soltando, pero... yo ya me entiendo. 

Dicen que es uno de los lugares más importantes relacionados con la religión hindú, fuera de la India. A mí no me defraudo, no solo las cuevas, sino también su interesante y yo diría notable entorno. La tremenda estatua del dios mono Hanuman, pero sobre todo la del dios Murugan, con su color dorado y sus 42 metros de altura, sobresalen en los alrededores de las Batu Caves.

Subimos como pudimos las correspondientes 272 escaleras (no hace falta contarlas, te lo dicen en Google por activa y por pasiva) bajo un sol tórrido que nos hizo sudar a tope, pues era mediodía y Lorenzo pegaba duro. 
Una vez arriba nos encontramos con una gran cueva o gruta donde hay rincones con deidades, dioses de colores que parece te vigilan, además de algunos agujeros en el techo por donde los rayos de sol que entran, le dan un toque más místico al lugar.

Cuando estuvimos, la cosa estaba de obras, había andamios gigantescos y unos cuantos trabajadores que pululaban de aquí para allá.

Nada, que es una atracción que merece la pena visitar. Primero pensamos ir en taxi, pero nos dimos cuenta a tiempo que hay otra muy buena (y barata) combinación de transporte público. Nosotros desde el hotel, que lo teníamos cerca de las Petronas, fuimos primero en tren y luego en metro, hasta una estación que se llama Batu Caves, o sea al ladito.

Hanuman, el dios mono en Batu Caves
En el entorno, Hanuman el dios mono



Como decía antes, los alrededoress están interesantes

Arriiiiba...mirad la cara de Santy...pidiendo auxilio...o así, venga que ya estamos

 Entramos en la tremenda gruta



Una vez dentro de la cueva, deidades, entes, dioses y trabajadores comiendo


Y los rayos de sol dando más misticismo al lugar

Y ala, otro selfie, esta vez en la cueva y para casa

Y al bajar, otra vez a Santy le pesa el cul*...ahí anda pues, perdida por la escalera 130...o así

Y si, si, se nota que Batu Caves es hindú...sobre todo por la parafernalia

Un post y fotos, originales de Gíldo Kaldorána para:


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