Viajando con nuestra niña

No cabe duda, que existe el turismo gastronómico. Sinceramente, a mí me hace sentir más sensaciones sublimes, un buen plato de comida regado con un buen vino (aunque esta vez, sea con cerveza), que cualquier monumento, cuadro, museo o escultura, creo que la gastronomía es el arte elevado a la quinta esencia. Por eso, este blog, es un 80%  más o menos, de puro tema culinario.

Fuimos a Yogyakarta a pasar unos días. Sólo una hora y media de trayecto aproximadamente desde Yakarta y que además, con la líneas aéreas low cost Lion Air, sale bastante arregladito de precio. 

Nuestra intención era ver el gran templo cósmico llamado Borobudur (el mayor templo budista del mundo) y el no tan cósmico Prambanan (hindú).

Una vez vistos estos lugares sagrados (en un día) y después de darnos una vuelta por la calle Malioboro a hacer unas compras, nos buscamos la vida para pasar el rato en esa ciudad. Tuvimos bastante mala suerte y pillamos lluvia (el agua me persigue, pues acabo de estar en Euskadi y...sieeeeeeempre lloviendo) casi todos los días, así que fuimos a la búsqueda de cobijo y qué mejor que visitar algunos buenos restaurantes.

Sara, mi hija, nos propuso ir a comer al Sixsenses (en inglés, seis sentidos), y así conocer a un amigo suyo (Sergio), gerundense él, que después de unos años trabajando en los fogones, se afincó allá, y no hace mucho abrió este restaurante. 

Como ya digo en el título de este post, este lugar se podría definir como un oasis del Mediterráneo en el centro de la cultura javanesa, de la cultura Indonesia mejor dicho, como es la ciudad de Yogyakarta.

Sergio nos trató de lujo (como campeones) y comimos sobresaliente, rodeados de un ambiente como en casa, como si estuviéramos en un restaurante del barrio de la Barceloneta en Barcelona. Las salitas, patio y comedores de las instalaciones, con sus colores azules, blancos y rojos, están perfectos para una gran velada gastronómica y todo ello en una clásica casa javanesa. Hicimos un pica-pica (como me gusta a mí) probando sus platos estrella y sugerencias del chef (que es él, claro).

Un lugar perfecto para eliminar el estrés, levantar el ánimo y alegrar el corazón. Todo ello, a un precio totalmente asequible y sin que te tengas que rascar el bolsillo, como decía aquel, "un lujo a tu alcance".

Empezamos con unos champiñones al vino

Carácter del Mediterráneo

Excelente el cóctel de gambas 

Tengo predilección por los gazebos, y éste del patio del Six Senses, me encanta

Increíble que estaba el huevo roto, con jamón, patatas y champiñones

Qué mejor que comer con la familia, bien y contentos

El tartar de salmón con aguacate y crujiente de parmesano

Como dice el nombre, para comer...con los seis sentidos...

El salmón al grill, con fideos udon...rico, rico

De lujo...vamos...

Seguimos con un estupendo cordero caramelizado

Y ahí anduvimos pues, con mi yerno en plan guerrero

Todo regado, con buena y fresca cerveza Carlsberg

Sin que nos falte de nada...

No podía faltar...eeeesa crema catalana

Los lavabos, como mandan los cánones

Y terminamos, con una panna cotta en su punto

Después de comer, le doy una paliza en el billar a mi yerno ¿Acaso creía el balinés que iba a poder con un vasco chicarrón del norte como yo? Bueno...la verdad es que me ganó, pero fue por pura casualidad...lo juro

Un buen día que pasamos en Yogyagarta. Buena comida, buena bebida, pero sobre todo, buena compañía

Post y fotos originales de Gíldo Kaldorána (sin acentos) para:




1 comentarios :

Caliope dijo... 26 de mayo de 2015, 7:35

Tiene una estupenda pinta, me lo apunto para este verano. Un saludito.

 
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