Con el bante del templo budista. Hablando de lo humano y lo divino

Bueno pues, de nuevo en Barcelona, después de haber pasado unas cuantas semanas en Euskadi (que guapo está todo) disfrutando del buen tiempo, la naturaleza, la comida, la bebida, la familia y tal. 

Tolosa sigue siendo un pueblo de primera, limpio y ordenado y los marianitos y los pintxos, no tienen parangón y Donostia (San Sebastián) está brillante a más no poder. Estuve unos cuantos días (en casa de mi hermana) aprovechando que eran las fiestas de la Semana Grande y el ambiente, las taskas, la playa y los fuegos artificiales, me hicieron soñar. La noche de Donostia es espectacular.

Ahora, el futuro inmediato, pasa por empezar ya a buscar vuelos a Indonesia porque el tiempo se va rápido y noviembre se nos echa encima.

Estoy pensando en ir a Jakarta dentro de un par de meses o así. Si todo va bien espero que también este año se cumpla ese eje del que disfruto ya desde hace unos cuantos, Barcelona-Euskadi-Indonesia.

Hoy quería presentaros en este post la visita que hice a la wihara, también llamada kelenteng (en indonesio, templo budista) Dhammacakka Jaya de Jakarta. 

Está situada al norte de la ciudad, en el barrio que vive mi cuñada Lily, en la zona de Sunter Podomoro.
Estos templos budistas abundan en las zonas donde están los barrios chinos de esta gran urbe. Aquí, pocas mezquitas y muchas wiharas, también algunas pequeñas iglesias católicas. Glodok, Mangga Dua, Kelapa Gading y Sunter son feudos de mayoría CBI (Chinese Born in Indonesia).

Siempre que voy a casa de Lily, paso al lado de este templo, solo está a 300 metros de su casa. Nunca había encontrado la ocasión para escaparme, admirarlo y sacar unas cuantas fotos.

Hasta que el otro día, siendo cumpleaños de Anas (Anastasius) mi sobrino (hijo de Lily), en una de esas invitaciones a comer (la hermana de mi mujer es una excelente cocinera, lo borda con las gambas y el pescado) y llegando la hora de la manduca, mi querido sobrino se cae, se corta y hay que llevarle al dispensario. Aleluya, digo yo, mientras le llevan a curar la herida, agarro y hago mutis por el foro un rato y me escapo a la wihara.

Entro, y mirando, mirando, me encuentro con una chica (María) que amablemente me hace de guía y me enseña las instalaciones, explicándome sobre todo, los grabados que hay alrededor del templo y que describen las diferentes vidas de Buda.

Sigo observando y haciendo fotos. Por el balcón de una casona que hay en el interior del recinto aparece un monje budista, el bante (en indonesio, párroco del lugar). Le digo a María si puedo hablar con él un rato, le llama y baja. Hablamos de todo un poco (en indonesio). Veo que está muy instruido y que incluso al decirle que yo era vasco, me pregunta por la problemática de mi tierra. Me empieza a explicar la cuestión de la independencia y tal. Veo que está muy ducho en la materia, me quedo totalmente perplejo y me deja anonadado porque nunca yo, hubiera pensado que en un barrio de un lugar remoto como es Yakarta, un monje budista, me empiece a explicar y preguntar por los problemas que hay en Euskadi. Bueno, sorpresas te da la vida.


Jardines del templo
 Al entrar, se pasa por unos jardines

El árbol de la vida y Buda
Me cruzo con el árbol de la vida

Mi guia llamada María
Maria, amablemente se presta a enseñarme

 Pero antes ora. No me extraña, con lo pesado que soy

El edificio más grande
El edificio principal. El cartel indica que hay que sacarse el calzado

Varios Budas en la estancia principal
En el altar de la estancia principal hay varios Budas

Detalle del altar

Es de madera grabada
El techo es de madera grabada

Alrededor de este edificio, están representadas las diferentes vidas de Buda







Grabados de Buda en Yakarta


Hasta aquí, 9 vidas de Buda

Niños juegan al ajedrez
Unos niños juegan al ajedrez, alrededor del edificio

Un gong en el recinto
En el recinto también hay un tambor

Bandera budista ondeando
Mientras, la bandera budista ondea en el cielo

Un fiel reza
Algunos rezan fuera

La campana budista
La campana

Puerta del altar budista
El altar de al lado...

Con otro Buda en otra sala
....donde hay otra estancia con otros Budas

La estupa del templo
La estupa rige la wihara

Y termino igual que he empezado, charlando con el bante

Y esto es todo.
Decir que este templo budista es un regalo que hizo el rey de Tailandia allá por el año 1990 a la comunidad de este culto en Jakarta
También decir, que algunos me comentan que si nos cambiamos la ropa el monje y yo, puedo dar el pego tranquilamente.

Post y fotos originales de Gíldo Kaldorána para:


3 comentarios :

concha dijo... 26 de agosto de 2013, 12:47

Si,podrias parecer uno de ellos

M. Teresa dijo... 26 de agosto de 2013, 21:30

Me dejas perpleja con el monje! ¿Conocía también el caso de Cataluña?.
Supongo que tienen mucho tiempo para el estudio, la formación y la información.

Un abrazo

Guzmán Giovannone dijo... 16 de septiembre de 2013, 3:24

Jiddu Krishnamurti y el Dalai Lama.

1956 fue el año del Buda Jayanti, y el gobierno de la India invitó a Su Santidad el Dalai Lama del Tíbet, para que visitara la India y recorriera los diversos lugares sagrados que se relacionaban con El Iluminado. Se le pidió a Apa Sahib Pant, un antiguo funcionario del Servicio Exterior quien por entonces era oficial político en Sikkim, que acompañara al Dalai Lama por todo el país. Viajaron en un gran tren con aire acondicionado y les acompañó un séquito numeroso.

Como jefe religioso y secular del estado tibetano, la vida del Dalai Lama estaba estrictamente atada al protocolo. Había sido siempre una figura misteriosa. En el Tíbet era raramente visible, excepto para unos pocos lamas, y vivía una existencia de rigurosa disciplina y meditación. Esta era la primera visita que un Dalai Lama hacía viajando fuera de ese enigmático país.

Cuando en diciembre llegó a Madrás, Apa Sahib Pant sugirió a la encarnación divina de veinte años de edad que visitara a Krishnamurti, quien entonces se alojaba en Vasanta Vihar. Apa Sahib le había relatado la vida de Krishnaji y la extraordinaria naturaleza de sus enseñanzas. El joven monje había comentado. “¡Un Nagarjuna!” (Referencia al sabio budista del segundo siglo, quien enseñaba la adhesión al “Sendero Mediano” y también el camino de la gran negación) expresando el vívido deseo de conocer a Krishnaji. Los que rodeaban al Dalai Lama estaban muy angustiados. Eso era algo que hacía trizas todo el protocolo. Pero el Dalai Lama insistió y se hicieron arreglos para la reunión.

Según palabras de Apa Sahib. “Krishnaji lo recibió [al Dalai Lama] sencillamente. Fue asombroso sentir el afecto eléctrico que destelló instantáneamente entre ellos”. El Dalai Lama, dulcemente pero de manera directa, preguntó: “Señor, ¿en qué cree usted?”, y entonces la conversación siguió en frases casi monosilábicas, puesto que era una comunicación exenta de retórica. El joven Lama se sentía en un terreno familiar, ya que Krishnaji le permitía “coexperimentar”. En su viaje de regreso a Raj Bhawan, el Dalai Lama comentó: “Un alma grande, una gran experiencia”2. El Dalai Lama expresó también el deseo de volver a encontrarse con Krishnamurti.

2 Apa Sahib Pant, del Servicio Exterior de la India, que estaba retirado y vivía en Poona, me envió una carta describiendo la reunión entre Krishnaji y el Dalai Lama Apa Sahib estuvo presente.


Biografía de J. Krishnamurti.
Pupul Jayakar. Editorial Kier.
http://seaunaluzparaustedmismo.blogspot.com/

 
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