Una foto de familia. Con Mawan y sus padres. Balineses hasta la médula

Venir a Bali o a cualquier otro lugar del planeta actualmente, no es tan difícil como hace unos cuantos años. Ahora es una buena época para hacer esa escapada soñada, ese viaje que tienes en mente desde hace lustros o decenios. Digo que es una buena época porque puedes coger una de esas buenas ofertas de Semana Santa y pasar diez días en la "isla de los dioses", en esta isla tan soñada por tantos y tantos humanos. Creo que es bueno para el cuerpo y para el espíritu. Relajamiento total y una manera de ver y descubrir esos increíbles mundos orientales tan desconocidos para nosotros los occidentales.
Pues nada, que dicho esto, tengo que explicar que el otro día (jejeje....si, el otro día y no hace cinco años) estuvimos dando una vuelta por el Bali profundo (los casi dos meses que pasamos, dieron para bastante), quiero decir, ese Bali que está fuera de los circuitos turísticos de la isla, esa parte que se podría decir que es la trastienda, quiero decir, fuera de los templos, ceremonias, festivales de danzas y playas, que tanto gustan a los turistas y que los balineses bien se encargan de preservar, pues supone su sustento durante años y más años.
Cogimos la moto (de lo mejor para moverse por Bali) y nos fuimos con Mawan, un amigo de Sara a recorrer buena parte de la isla y llegar a su "desa" (aldea) llamada Abiansemal, "kabupaten" (esto se podría traducir como, comarca) de Badung (no confundir con Bandung en Java) en el sur de la isla.
Mawan nos introdujo en la superficie de tierra que vive con su familia. Hermanos, padres, primos, abuelos, sobrinos y nietos, cada parte familiar,  con su habitación propia (edificio independiente), con una cocina comunitaria y unos lavabos también para todos. Viven en la comunidad compartiendo altares (por todos lados, muy abundantes), el misticismo religioso rige la vida de todo buen hindú en Bali, también había abundantes animales domésticos (perros, gatos, patos, gallinas, gallos y pájaros) jardines y árboles.
Pero lo que más me sorprendió, fue ese habitáculo que había en medio, donde se lima-corta los dientes (potong gigi) a los  adolescentes. Costumbre ancestral de la isla de los dioses y que según los balineses, las tendencias salvajes de las personas se destruyen con está ceremonia, todo ello efectuado por un sacerdote, claro.
Nos encontramos con gente muy simpática y servicial, prestándose amablemente a enseñarnos todos los lugares del conjunto de edificaciones y explicarnos algunas cosas de su forma de vida y sus penas y glorias en ese Bali, tan poco conocido para el turista. También he decir, que todo estaba muy pulcro y limpio.
Aquí os dejo unas cuantas fotos de dicha visita.

 La moto es el mejor transporte por mucho, para moverse por Bali. Santy guapa como siempre y dispuesta a partir

Nada más entrar enseguida nos vemos rodeados de altares

Bonitos rincones con guapas jaulas de pájaros

Los gallos campan a sus anchas por el entorno

Y las gallinas con sus polluelos

Los altares están presentes por todo alrededor 

 Hay tantos altares, que parece que cada miembro familiar tiene el suyo

Conocimos a la más veterana de la familia. 89 años nos contemplan....

....y a la más jovencita

Cada uno vive en su propia habitación independiente

Los patos también corrían delante nuestro....

....y los perros. Demasiado perro, semi o salvaje por completo, hay en Bali

No podía faltar el pozo

Algunas habitaciones eran verdaderas obras de arte

 Detalle de los grabados

Alguien de la familia se saca unas rupias recogiendo flores y dejandolas secar. Se venden para incienso oloroso

 Hay dos cocinas para toda la comunidad familiar

Mientras tanto, seguimos rodeados de altares

Una vida marcada por el misticismo religioso

Otro bonito rincón con jaula y pájaro, claro

Y otro altar. ¿habéis contado ya, cuantos hay?....un montón ¿no?

No se me podáa olvidar la foto del habitáculo donde se lima-corta los dientes (potong gigi) a los adolescentes

Y así, terminamos la visita y nos vamos

No sé, a veces viendo está manera de vivir la vida en este lugar, le dan ganas a uno de dejarlo todo e irse a pasar los años que le quedan ahí, con la familia de Mawan. Integrarse uno en la naturaleza de la isla de los dioses, rodeado de...árboles...flores...pájaros...misticismo puro y duro...dioses...etc.

Volviendo a la realidad, tengo que decir que me voy a Singapur, así que el próximo post será desde esa ciudad-estado

1 comentarios :

Bleid dijo... 5 de marzo de 2013, 18:35

estos lugares son los que mas me gustan Gildo
lejos de las ordas de turistas
un abrazo y muy chulas las fotos de vuestra boda

 
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