No quiero decir con este artículo, que si no viajas eres una persona tonta y sin conocimientos, en absoluto, pero sí quiero decir, que si lo haces, tu mente se flexibiliza, se hace más abierta, se hace más tolerante.
Tengo amigos que nacieron en Tolosa (Gipuzkoa) como yo, siguen en Tolosa y seguirán viviendo en esta villa (ya sabéis, alubias de Tolosa, las mejores), hasta que se mueran. Han viajado por la comunidad de Euskadi, pero no más lejos. Es una opción como cualquier otra, que me parece excelente, ellos la han elegido o quizá, las circunstancias de la vida, les ha llevado a quedarse en su pueblo toda la vida.
Pienso, que también es muy interesante saber que hay otros mundos en este, que hay otros lugares, donde los usos, maneras, costumbres, normas e incluso leyes, son diferentes a l@s del mundo occidental, ni mejores ni peores, solo diferentes.
Digo esto, porque en España la gente cree (según oigo y veo) que está en el centro-ombligo del universo y lo que hay aquí, es lo único, lo verdadero, lo mejor, vamos,  lo que va a misa.
En Indonesia, hay bastantes cosas de la vida cotidiana que son diferentes a las de España, y una de ellas es la manera de pelar y cortar las patatas o la fruta (manzanas, peras, naranjas etc.).
Allá, a la hora de pelar, y no solo pelar, sino también cortar, se agarra el cuchillo, se empuja con el dedo pulgar y se para (frena) con el índice (como en las fotos).


Todo esto viene a cuento con una anécdota que le pasó a mi hija Sara a la edad de siete años en Barcelona cuando estudiaba.
Sara que ahora vive en Singapore, nació en Jakarta y se crió en Barcelona, después de pasar un tiempo en Euskadi, con los aitonas.
Mi hija, creció y se educó (habla perfectamente el idioma indonesio), más al lado de su madre (lógico, en su momento tuvieron un gran link, llamado cordón umbilical) que mío y por lo tanto adquirió más de una costumbre de su progenitora. 
Sara, entre las clases escolares matutinas y vespertinas, comía en el colegio. Un día, en el comedor,  se puso a pelar la manzana que tocaba de postre. También tengo que decir, que a la hora de comer, siempre había en la sala una profesora-monitora que cuidaba de los niños mientras comían.

Y según me contó mi hija, el dialogo fue así:

Profesora: Sara, pela bien la manzana
Sara: Pero señorita, si estoy pelando bien
Profesora: Sara, te he dicho que peles bien la manzana, porque te vas a cortar y además, si no me obedeces, te voy a castigar.
Sara: Pero señorita, si estoy pelando bien.......repetía mi hija, sin entender nada.
Profesora: Vale ya me has cansado, deja la fruta en el plato y quedas castigada.

Ese día, vino llorando de la escuela, pues no sabía porqué, la profesora le había castigado sin postre y a escribir cien veces "Pelaré bien la manzana".

Por supuesto que al día siguiente fui a buscar a la susodicha profesora para pedirle explicaciones y preguntarle cual era la idea que tenia ella de "pelar bien una manzana".
La profesora me pidió mil excusas, diciendo que ella no sabía.....que ella no creía............y que ella no.......


Mi pregunta es ¿Debería saber esta señora, que en el mundo hay otros lugares, otros países, donde algunas cosas se hacen de diferente manera que en el suyo?
 Espero vuestro comentarios.

Post y fotos originales de Gíldo Kaldorána para:

15 comentarios :

Marta dijo... 19 de febrero de 2012, 0:18

Me parece increíble lo de la profesora y encima la castiga.
En fin... con esas cosas no puedo; aunque estuvo muy bien que fueras a pedirle explicaciones

Alisetter dijo... 19 de febrero de 2012, 10:38

Bien dicho, Gildo! Es muy triste que precisamente los profesores demuestren tanta ignorancia. Tengo unas cuantas anécdotas al respecto. Sin ir mas lejos hace muy poco hice un libro para el hijo de una amiga (7 años) con fotos de animales q he ido haciendo en mis viajes, y comentarios adaptados a esa edad. Le encanto y se lo llevó al colegio al dia siguiente, por iniciativa suya, para compartirlo con la clase. La profesora no le permitió enseñarlo, sin más, sin verlo. Mentes cuadradas, no avanzamos nada, pasan los años y la educación sigue en sus esquemas cuadriculados. Que la gente viaje y aprenda parece ser más frito de la casualidad que otra cosa, una lastima!
Saludos

Eki dijo... 19 de febrero de 2012, 12:28

Travelling can certainly widen your mind's horizon.

Terima kasih sudah mengunjungi blog saya dan berkomentar.

Marga dijo... 19 de febrero de 2012, 21:26

Vaya con la profe!!! Hay una frase que la define muy bien "Tenemos más estudios y menos sentido común" y esta tenia poquísimo ja,ja,ja!!! Ni dado la vuelta al mundo "aprende". Por cierto vaya fotitos de comida que pusiste mmmm!!! que rico, que manjares!!! que disfrutes mucho. Un beso Enormeeeeee.

Víctor dijo... 22 de febrero de 2012, 12:08

Este post me ha traído muchos recuerdos. Aún recuerdo mi sorpresa la primera vez que vi a un indonesio pelando una manzana.

Aunque claro, lejos de pensar que eso estaba mal, me puse a intentar hacerlo... y casi pierdo los dedos para alegría de los presentes :D

En cualquier caso, me ha encantado tu reflexión.

Un saludo

Isabel (Diario de a bordo) dijo... 22 de febrero de 2012, 15:57

Muy buena reflexión Gildo. Sin duda viajar es cultura y te hace ver que el mundo no es solo como uno se cree que es. Sobre la profesora, para ella "su" manera de pelar la manzana era la correcta y punto, debería abrir un poco las miras...

@Sinmapa_net dijo... 2 de abril de 2012, 16:02

Es una vergüneza lo de la profesora... Estoy de acuerdo contigo Gildo... viajar te muestra que no existe una única manera de "hacer las cosas" o "vivir la vida", cada cultura es única y todas debemos convivir en armonía, con tolerancia y RESPETO.

Anónimo dijo... 2 de abril de 2012, 17:16

Hola.

Tu hija ya pelaba bien la manzana puesto que por bien hay que entender que la manzana queda pelada y lista para comer.

La cosa es que la profesora puede que entendiera que pelándola de la manera que lo hacía se podía cortar.

Bien por la profesora que, ignorante de otras opciones de pelado, antepone la prudencia del uso de una forma conocida. Bien por ti que le explicas a la profesora que hay otras formas de pelar.

Mal por obligar bajo castigo a pelar "bien" la manzana.

Me ha sorprendido es lo de copiar 100 veces "pelaré bien la manzana".

En todo caso, señores, no nos rasguemos las vestiduras. Viajar abre la mente, en todos los sentidos, como por ejemplo el de saber tener paciencia con alguien que no contempla más opciones que la suya. Que os veo casi poniendo a parir a la profesora...

Xabier Villanueva dijo... 12 de julio de 2012, 10:37

Muy buen post, me ha gustado mucho.

Hemos cogido unas costumbres maliciosas, donde cuando algo se hace de otra manera, aunque se haga mejor, lo aborrecemos.

Estoy seguro de que aquel día alguien tuvo una lección que no olvidará en su vida.

Victor dijo... 13 de julio de 2012, 13:00

Totalmente recomendable esta lección, y muy bien llevada. ¡Cuando dejarán de haber fronteras...¡ en la cabeza...

Un saludo.

cometeelmundo.net dijo... 11 de julio de 2013, 9:09

Gran post sin duda! Viajar te hace ver que aquellas costumbres que tienes tan arraigadas y que para ti son de sentido común quizás no tienen tanto sentido si las ves objetivamente.

Respecto a la profesora, pues bien yo la disculparía sin más. Estoy seguro que todos en hemos hecho algo similar porque nuestas costumbres y sociedad nos han inculcado algo como lo verdadero o correcto y cómo bien demuestra este ejemplo no existe la verdad absoluta :)

Un saludo!!

Lore de QMLM blog de viaje dijo... 3 de octubre de 2013, 17:50

Wow! pobre niña, seguramente ella nunca hará lo mismo a los demás, todo deja una enseñanza, y bien por uds, por creer y defender a la niña.

slds,
Lore

Diabarama dijo... 9 de septiembre de 2015, 7:23

Pues mira, esto me recuerda una anécdota que me ocurrió a mi misma en Gambia. Estaba en casa de un señor con el que habíamos hablado para que nos llevara aquí y allá, y acabamos haciendo una cierta amistad, total que su cuñada me estaba haciendo trenzas en el pelo. 15 hijos contaba el buen hombre, con las dos mujeres que tenía algunos chiquitines. Bueno, el caso es que en el patio tenían un mango del que cayó un fruto maduro y los peques echaron a correr para zampárselo, y la nena que estaba todo el rato rondando a mi alrededor vino con la presa en la mano y un machete que era casi más grande que ella y se puso a pelarlo en dirección a sí misma. Vale, mi reacción fue bastante parecida a la de la profesora: vi una niña con un cuchillo y le dije que no hiciera eso, me giré alarmada y le dije a la que me hacía las trenzas que la chiquilla estaba cortando el mango con ese artefacto... y se rieron de mi. No creo que la profe estuviera pensando en ese momento en que hubiera una forma "correcta" de hacer las cosas, sino que seguramente se podría cortar. Si lo hubiera visto en un adulto, seguro que no hubiera pensado lo mismo, pero en un niño... prima el instinto de protección, creo yo.

Ivan dijo... 3 de noviembre de 2015, 8:25

Una buena muestra de porque hay que abrir la mente a nuevas formas de hacer las cosas y las culturas ajenas, que lejos de "quitarnos lo nuestro", quizás nos "amplíen nuevas formas" de ver las cosas.

Maria Grau dijo... 30 de mayo de 2016, 11:09

Nos pensamos que somos el ombligo del mundo... pero es tan ancho y amplio que nunca deja de sorprenderte. Un educador educa ... no fustiga y menos a un niño.
Un saludo.

 
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