Vista de la bahía y el parque, desde la vivienda de Sara

El título de la entrada es así, porque la verdad que la bahía que está enfrente de la vivienda de mi hija Sara es silenciosa y tranquila, hay poca gente y calma chicha. También añado al principio unas fotos de la ubicación donde vivía Sara en Singapur. En esta bahía, también hay un parque muy, muy majo y tranquilo que la rodea, cosa que aprovecho para ir a correr y algunas veces a pasear. Aquí en Singapore, no hace falta hacer mucho deporte para sudar, pues a los cuatro pasos que das ya estas empapado. Igualito, igualito que en Yakarta, que también me pasa lo mismo cuando salgo por el barrio a correr, el calor es altísimo, la humedad hace que se sienta la canícula demasiado, pero bueno, cuando pasa el tiempo,  uno se acostumbra.

Total, no tengo más que atravesar la calle Road Beach, y enseguida me encuentro en el mall tailandés, Golden Mile (post próximamente). De allá, cojo un poco más a la izquierda y rápidamente estoy en el campo con la arboleda, la hierba y la bahía.
En Singapore hay muchos parques y jardines, bien cuidados, limpios y tranquilos. Da gusto darse una vuelta por ellos. En el caso de éste que voy a poner fotos, está un poco alejado del centro de esta ciudad, al final de Road Beach, lo que quiere decir que polución no hay mucha, igualito, igualito que donde vivo en Jakarta (perdón, por repetir las comparaciones), donde el complejo de casas está en las afueras del Gran Durian, por lo que mejor que mejor. No tienes el centro a un plis plas, pero tampoco tienes contaminación.

Las fotos de hoy son estas:



Salgo de casa y me cruzo con un altar budista y un ¿Mandala?¿Que es un Mandala?, no tengo ni idea. En el vecindario hay de todo


La balconada del piso es así, izquierda y derecha, hay quien deja la puerta abierta para ventilar y cuando pasas puedes ver si está cocinando, viendo la tele, etc


El edificio donde vive Sara planta 16, y los bajos. Hay autobuses que nos dejan debajo de casa. El metro, llamado en Singapore MRT está un poco más lejos, unos 400 metros, cerca hay dos paradas, una para arriba y la otra para abajo. Una es Lavander y la otra Nicoll Higway



Bajo y me cruzo con el altar budista tailandés que hay al lado de la carretera, el cual es así de día y de noche






Como decía, el parque es tranqilísimo, hay muy poca gente. Algunos chóferes de camionetas, aprovechan para parar y echarse una siesta, como la de la foto





Suelen hacer regatas en la bahía. La sensación es de soledad. Y otro chófer echando la siesta. Camionetas estas curiosas la verdad, por lo menos para mí




Me encuentro con unos indios, de los pocos individuos que se ven por el parque, están comiendo, les saludo y me invitan a comer. Me piden trabajo, porque aunque ya lo tienen, dicen que yo tengo pinta de tener dinero y a lo mejor les puedo ofrecer  algo mejor...jjjjjjjaaaaarrrrrr ¿Parece que tengo dinero? Apaga y vámonos.

En resumen, la verdad, sigo diciendo que no entiendo porque hay gente en Singapore que dice que no le gusta esta ciudad estado. No lo entiendo porque hay de todo, de todo, limpio y ordenado, por lo que, no sé lo que quieren

Bueno, si lo sé. Ya lo decía Confucio: No sabemos apreciar lo que tenemos.

Post y fotos originales de Gíldo Kaldorána para:

3 comentarios :

Bleid dijo... 15 de septiembre de 2011, 22:17

gran entrada Gildo ya te dije que Singapur es una de mis asignaturas pendientes
un fuerte abrazo

charlitox dijo... 18 de septiembre de 2011, 12:44

Veo que coincidimos en lo relativo a Singapur, una ciudad agradable y rica, aunque supongo que es demasiado cara para la mayoría...

Salu2

Paco Piniella dijo... 18 de septiembre de 2011, 18:35

Tus crónicas son excelentes

 
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