Una vista de la gran ciudad llamada Yakarta

Bueno, pues que el tiempo va pasando y dentro de nada, tengo que volver para Barna.
Aqui todo sigue más o menos...bien. En el lugar donde vivo, Tangerang , localidad lindante con Jakarta selatan (sur de Jakarta), es el núcleo urbano mas grande de Jabodetabek (iniciales de Jakarta, Bogor, Depok, Tangerang y Bekasi, ciudades que forman la región antes mencionada) después de Jakarta.

Tangerang es un lugar industrial, donde se ubican más de 1500 (o así) fabricas, y donde multinacionales mundiales tienen plantas en esta ciudad. Ciudad dormitorio donde las haya, muchos (pero muchos, muchos) de sus habitantes trabajan en Jakarta, de ahí aquello de que en la capital de Indonesia, si es de dia, hay varios millones más de personas (dicen que podria haber hasta un movimiento de seis millones).

Me levanto con los pájaros cantando, posados en el balcón o en el arbol más cercano, desayuno y me siento un rato en la terraza de abajo, al lado del pequeño jardín. El sol pega tremendamente, yo, con mi gorra bien puesta, aguanto estoicamente, aunque estoy sudando, no me importa porque ya estoy acostumbrado, gotas y gotas de sudor que se deslizan por mi espalda.

Desde el porche, veo gatos espatarrados tomando el sol, gatos indonesios de lo más chulos, pues muchas veces les espantas y ellos se pasean como un torero después de una buena faena, por delante tuyo. Alguna rata, grande, muy grande, que pulula por los lugares de la basura, esos cuadrados de cemento que tienen delante todas las casas y donde se depositan los residuos caseros. También se ve el jardin (por llamarle de alguna manera) que hay delante, un pequeño lugar con hierba, donde hay una docena de árboles de mango (aqui mangga), unos mas pequeños y otros mas grandes y algun que otro arbol de otros frutos, como algun arbol de anacardos (yo intente plantar un mango y un aguacate, que tenian ya un metro de altura, y  las jodidas de las cabras que un chalado suelta al atardecer, se los jamaron hasta las raices).

Durante el dia no pasa casi nadie por delante de la casa, solo el sonido peculiar de cada vendedor de algo, el ti-tic del que vende fideos con albondigas (mie bakso) o el toc-toc del que vende la verdura (sayur), el pac-pac del carrito que ofrece ensalada de fruta (rujak, un plato compuesto por fruta verde cortada y mucho, mucho picante), el que canta a viva voz su producto, como el que vende "sate Padang", unos pinchos de pollo o ternera al estilo Padang, esa provincia de Sumatra, el  altavoz del que pasa con la moto ofreciendo bidones de agua para beber (air minum) y agua para cocinar y así sucesivamente, pasa de todo por delante de tu casa, por lo que no necesitas salir a ningún sitio para comer, beber, comprar la verdura que necesitas o comerte el postre de frutas.

No me puedo olvidar del que vende los helados (con una melodia musical que raya), el sastre itinerante (tukang jahit) con su bicicleta que te arregla la ropa (por 50 centimos de euro te cose los bajos del pantalón), el zapatero (tukang sepatu) que te pone suelas nuevas, y el panadero pastelero, que te da la murga con el altavoz, "Sari roti, Sari roti" y vende pan (inglés, ese pan cuadarado para hacer tostadas) y pasteles. Mercancias llevadas a hombros, en bicis, motos o carritos.Sonidos peculiares que el indonesio reconoce sin salir de casa.

Tambien pasa un circo de personajes pintorescos , como el que compra frascos de perfume vacios, el que compra periodicos o el que recoge elementos plasticos como botellas, vasos etc, además del carrusel para los niños con música infantil (un triciclo con monturas del Pato Donald o Mikey Mouse), que por mil rupias (diez centimos de euro)pasea a los niños un rato, también de vez en cuando el mono que hace virguerias y luego pasa el sombrero (aqui si que no se quien es más mono, el subsodicho o el amo)

A las cuatro o asi, viene pak Juowan (o algo así), el vecino chino, originario de Kalimantan (Borneo), otro que se vino a Jakarta a buscarse la vida. Le ofrezco un café, y dice que prefiere una cerveza fresca (jode con el tio). Despues de un rato charlando delante de las cervezas, saca una bolsita con un par de pendientes y un anillo que dice son de oro y diamantes, y que lo vende por unos cuantos millones de rupias (esto, se estila mucho aqui, compra y venta de oro y brillantes lejos de las tiendas especialistas).

Mi mujer, que le gustan estan cosas (y a que mujer no), dice que se lo pensara y que de momento se los preste. Nos espera una árdua tarea de comprobaciones (ver si son autenticos) y regateos (aqui se regatea todo, hasta el oro y los diamantes)

Cuando llegan las cinco de la tarde, que es la hora en que remite un poco el calor, salen todas las criadas (todas internas) con los niños que cuidan, a pasear y a coquetear con sus novios o amigos, (la verdad que las hay pero que muy guapas, jejeje) también algunas mamas con sus hijitos pequeños y unos cuantos hombres en moto que pasean a sus hijos en este vehiculo.

A las seis de la tarde, suena la llamada a la oración, todas las mezquitas con los altavoces a tope suenan en todo Jakarta (y también aqui en Tangerang por supuesto). Yo las tengo cerquita, a unos 200 metros por delante, detras, a la derecha y a la  izquierda, por lo que no escapo a ningún rezo.
En los paises musulmanes (en Indonesia también, claro) hay cinco llamadas a la oración durante el dia, cada llamada tiene un nombre propio, la primera es a las cinco de la mañana y se llama "Subuh" (es la que más jode, porque o te despiertas o .....te despiertas), la de las 12 del mediodia se llama "Lohor", la llamada de las tres de la tarde se llama "Asar", la de la seis de la tarde "Magrib" y la ultima a las siete y media de la tarde (que aqui ya es de noche hace un rato) se llama "Isa".

A partir de que oscurece (aqui lo hace a las seis), nada, solo se oye el coche o la moto del vecino que vuelve del trabajo, y más calma chicha.
O sea, lo ideal para escribir un libro...o dos...o tres.

Bueno, pues nada, me voy ha hacer un café y voy a llamar a mi cuñado a ver si nos vamos  de bureo por ahi, que va quedando poco...poco...muy poco.

Mañana he quedado para tomar algo y charlar, con un chico, hijo de uno (español él)  que dejo preñada a su madre y se largo sin dejar ni rastro. Quiere que le ayude a buscar a su padre, dice que más que nada lo hace por sus hijos, que quieren conocer al abuelo. El caso es que al desaprensivo este le conozco, a él y a la que dejó embarazada, era amigo mio aqui en Jakarta años ha, así que a ver como me lo monto.

Texto y fotos originales de Gíldo Kaldorána para:


1 comentarios :

kary dijo... 20 de mayo de 2010, 22:46

ainsss Gildo joerrr que envidia me has dado en este post, bueno exceptuando las ratassss, qué tranquilidad reflejas en tus palabras, ainsss , con la cervecita sentada delante del jardín.. es que me lo estoy imaginando.
bueno no sé cuando vuelves, pero disfruta del tiempo que te queda en aquel hermoso país.
Ah y por el tema del chico este que busca a su padre, que le den al padre... dale el tlfno, dni todo lo que puedas y si no que no la meta.... jajaja
besotes

 
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